miércoles, 9 de enero de 2013

[El Paíw] 'Sanidad en negro. Ciudadanos y profesionales tienen poco acceso a las opacas cuentas y estadísticas sanitarias'

[El País 22/12 'Supongamos que usted tiene que operarse de la cadera. Y que ha decidido, aprovechando que en la Comunidad de Madrid hay libertad de elección de centro, comparar los resultados de distintos hospitales. Quiere saber en cuáles hay menos infecciones o menos reingresos, por ejemplo. O cuántas operaciones como la suya se hacen cada año. Es cierto que son solo estadísticas, pero permiten hacer una elección más informada. En Madrid no dispone de esos datos. No están a disposición del público. En el Reino Unido, el modelo que copió Esperanza Aguirre para implantar aquí la tan publicitada libre elección, sí. Es solo un ejemplo de cómo una Administración que prometió en 2009 “información transparente, completa y rigurosa” se limita aún hoy a publicar indicadores aproximados (“mejor, peor o en la media”) y sin actualizar.


España es uno de los países más opacos de Europa y de los pocos que aún no tienen una ley de transparencia. Y las lagunas en materia sanitaria son especialmente llamativas, sobre todo en lo que respecta a los modelos de gestión. La Comunidad de Madrid pretende ahora dar un vuelco al sistema sanitario al ceder a empresas la gestión de seis hospitales y 27 centros de salud de una tacada. Y lo hace sin haber acreditado que modelos de gestión privada ya implantados (el hospital de Valdemoro, desde 2007) funcionen mejor que los públicos o que estudios económicos demuestren la mayor eficiencia que espera conseguir ahora con el cambio. Las decisiones sobre gestión pública o privada “tienen fuertes componentes ideológicos pero nulas raíces científicas”, asegura Juan Oliva, presidente de la Asociación de Economistas de la Salud, que critica la falta de interés de los políticos en impulsar evaluaciones independientes. l problema es que, además de carecer de estos estudios, Administraciones como la madrileña se niegan a hacer públicos sus propios datos y estadísticas. Sin ir más lejos, las cuentas del Servicio Madrileño de Salud (Sermas), que suponen cuatro de cada diez euros del presupuesto general, ni siquiera se fiscalizan en la Asamblea de Madrid. En los últimos años, a los presupuestos iniciales de sanidad se han añadido en diferentes modificaciones de crédito 800 o 1.000 millones más que el ciudadano no puede saber a qué se han destinado puesto que la ejecución presupuestaria del Sermas no se entrega al Parlamento (ni se publica de cualquier otra forma).'

El conflicto que vive ahora la sanidad madrileña es otro buen ejemplo de la opacidad de la Administración, que se niega a desvelar estudios independientes o propios que avalen la supuesta mayor eficiencia que conseguiría al ceder a la gestión privada seis hospitales. La Consejería de Sanidad ha exigido a sindicatos y comité profesional que le propongan medidas de ahorro. Pero no les da las cifras necesarias para hacer los cálculos. El día 19, durante la cuarta semana de huelga indefinida, Sanidad se avino finalmente a desvelar algún dato a los sanitarios (nada por escrito).
La Comunidad asegura que los seis hospitales que quiere privatizar le cuestan 600 euros por habitante y año y que quiere ceder su gestión a empresas que cobrarían solo 441 por hacer lo mismo. Los médicos de la Asociación de Facultativos Especialistas de Madrid (Afem), basándose en los Presupuestos, dicen en cambio que solo cuestan 380. La clave es lo que se conoce como facturación intercentros: las operaciones o consultas de pacientes adscritos a estos centros que se derivan a otros. Por ejemplo, intervenciones complejas, trasplantes... Sanidad empezó asegurando que esa cantidad aumentaba en un 15% el coste presupuestado —de aquí salen los 380 de los médicos—; después lo elevó al 30%. Ahora ya habla de un 70% (280 millones de euros solo en derivaciones).'

Fuente y noticia completa: El País 22/12/2012

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